En el mundo del marketing digital, donde la percepción de una marca puede cambiar en cuestión de segundos, las empresas deben estar preparadas para reaccionar con rapidez y precisión ante cualquier situación.
En el mundo del marketing digital, donde la percepción de una marca puede cambiar en cuestión de segundos, las empresas deben estar preparadas para reaccionar con rapidez y precisión ante cualquier situación. El reciente incidente entre Puma y el futbolista Marc Cucurella nos ofrece un ejemplo perfecto de cómo convertir una crisis en una oportunidad para reforzar la imagen de marca.
El futbolista del Chelsea Marc Cucurella protagonizó dos momentos desafortunados en un partido de la Premier League, sufriendo dos resbalones consecutivos que terminaron en goles del equipo contrario. Aunque el incidente ya era lo suficientemente comentado, lo que realmente amplificó la situación fue su reacción en redes sociales.
En su cuenta de Instagram, Cucurella compartió una imagen de sus nuevas botas Puma arrojadas a una papelera, insinuando que eran las responsables de sus errores en el campo. Aunque la publicación fue eliminada rápidamente, el daño estaba hecho: memes, críticas y comentarios negativos empezaron a circular, poniendo en jaque la reputación tanto del jugador como de la marca.

Cuando una crisis de marca ocurre, la reacción inmediata es clave. Puma no solo respondió rápido, sino que lo hizo de manera estratégica, creativa y efectiva. La marca transformó lo que parecía ser un problema en una oportunidad para demostrar su resiliencia y conexión con sus consumidores.
It’s not how you slip, it’s how you bounce back. @cucurella3 pic.twitter.com/hUTEAZTVvQ
— PUMA Football (@pumafootball) December 14, 2024
Este caso nos ofrece varias enseñanzas aplicables a cualquier estrategia de marketing digital:
La rapidez es crucial en una crisis viral. Puma reaccionó antes de que el problema escalara, mostrando agilidad y un conocimiento profundo del ecosistema digital.
En lugar de emitir un comunicado genérico, Puma optó por una campaña visual e ingeniosa que no solo resolvió el problema, sino que también fortaleció su mensaje de marca.
La gestión de la narrativa en redes fue esencial. Puma no permitió que el discurso negativo dominara la conversación, sino que lo redirigió hacia un mensaje positivo.
Mostrar apoyo al jugador no solo protegió la relación entre Puma y su embajador, sino que también transmitió confianza a los consumidores. Las marcas que respaldan a sus aliados generan mayor lealtad entre su público.
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